un generador de ultrasonido y un cabezal con cristales piezoeléctricos para producir una energía capaz de destruir selectivamente las células grasas sin dañar elementos nobles como los vasos y linfáticos. Este proceso de destrucción se lo llama “cavitación”, luego la emulsión ó licuefacción es aspirada a baja presión para menor trauma de los tejidos y menor esfuerzo físico del Cirujano.
Esta técnica permite menor pérdida sanguínea y menor contusión post-operatoria, permitiendo remover volúmenes mayores de grasa en un solo tiempo quirúrgico, bajo anestesia local con monitoreo trans-operatorio; en cirugías que son ambulatorias, es decir después de un par de horas los pacientes retornan a su hogar.
Durante la cirugía se coloca líquido con anestésicos locales para infiltrar las células grasas, es lo que se denomina técnica tumescente descripta por Klein; cuando los adipositos están dilatados por este líquido es más fácil destruirlos utilizando la energía ultrasónica y sin afectar a los vasos sanguíneos y nervios, ya que la cavitación de esta energía solo destruye selectivamente la grasa y preserva las estructuras vecinas, sin quemar la piel y si ayudando para su retracción posterior; además brinda más seguridad al médico y menor agresión a su organismo con menor sangramiento y dolor.
Como existe menor traumatismo de los tejidos durante la cirugía, se inflaman menos y la recuperación y los resultados son más rápidos, obvio que existen variables entre los pacientes. |